Culo inquieto

Ya han pasado dos años desde que llegamos a California tras un paréntesis de otro año viviendo y trabajando en Madrid. El blog sigue su curso, esta vez más centrado en este "life'changing event" que nos está pasando. Y como siempre (o casi)el blog sigue llegando...¡¡¡EN ESPAÑOL!!! Sumamos y seguimos, y añadimos un nuevo miembro a nuestra familia: Sarita Do-Fernández.

sábado, 24 de marzo de 2007

As Proud as a Peacock


No sé por qué en inglés los pavos son los seres orgullosos a los que se compara una persona que se crece, pero haciendo balance de un curso escolar que casi se acaba, hoy me siento un poco pava (mi madre ahora se reiría y diría que sí, que un poco pava sí que soy).
Hoy veníamos en coche hasta San Jose, isla de seguridad, limpieza y orden. Dejábamos atras la odiada Oakland, pero no tan odiado como otras veces. Me doy cuenta de que no me queda mucho tiempo allí, y a pesar el sitio mas hediondo de cuantos he habitado, tiene "sus cosas", cosas que no pensaba que echaría de menos, pero que ahora creo posibles.
En San José no tendré los estudiantes que ahora tengo, con sus cosas buenas, sus cosas malas, pero tan peculiares, ni a los compañeros con los que ahora trabajo. Por un momento me encuentro pensando en que tanta limpieza, seguridad y orden rayan lo aburrido. Siempre lo hicieron. Por eso siempre he querido volver a Madrid.
El caso es que pensando en todo esto, también me he puesto a pensar en lo que menos me ha gustado de este curso: donde trabajo y la gente para la que lo hago. Pero no me siento enfadada, sino en cierto modo, agradecida. Este curso ha sido una carrera de obstáculos, uno tras otro. Al principio pensaba que no podría con ello, que todo eran trampas, que nada de lo que hacía era sufuciente, ni era apreciado por nadie. Lo de la apreciación aun lo pongo en duda, pero lo demás... ay, lo demás. Lo demás es dulce ahora. Ante tantos obstáculos me he ido creciendo, y sintiéndome bien por poder afrontarlos, y hacerlo con salero. Me ha gustado poder hacer bien un trabajo harto dificil para mí, y saber que al menos los padres, los niños, los compañeros y mis jefes más inmediatos están contentos. Me gusta poder decir "adios, ahí os quedáis, por no saber conservar a la gente con vuestras estupideces e ineficacia". Una dosis de orgullo de vez en cuando, nunca le hizo daño a nadie.

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